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La escuela de Igorre ha cambiado su fisionomía de cara al nuevo curso que empieza. Nuevas zonas de juegos, mejores aislamientos para evitar pérdidas de cales y pasillos cubiertos para evitar que los niños se mojen son las novedades que presenta el centro Ignazio Zubizarreta para hacer frente al invierno que se acerca. El coste total de los trabajos asciende a los 337.000 euros y se divide en varias actuaciones separadas.

La más importante corresponde a la tejavana habilitada en el edificio de enseñanza infantil con la idea de que los pequeños tengan un espacio donde jugar los días de lluvia para no tener que pasar los recreos en el interior del edificio.

Este aterpe fue diseñado en base a un proyecto terminado en febrero de 2011 tras el acuerdo alcanzado entre la dirección del centro, la asociación de padres y madres y el Ayuntamiento ante las quejas de los docentes y progenitores por la falta de un espacio similar en el área escolar.

A la par que este refugio, el proyecto ha incluido una pasarela de 2,5 metros de anchura también cubierta que conecta los edificios de Educación Primaria e Infantil. Ambas cubiertas han costado 120.000 euros. Junto a ellas, el colegio cuenta con nuevas ventanas, un cambio que se ha realizado a tenor de un estudio encargado a la empresa especializada Creara para mejorar el centro. Este análisis aseguró que el material de las ventanas hacía que el calor se escapara aumentando la sensación de frío dentro del colegio y aumentando el gasto energético en calefacción. "Con esta renovación se consigue además minimizar el ruido procedente del exterior", añaden desde el Ayuntamiento de Igorre.

Además de estos trabajos en los que se han invertido 175.500 euros, el Consistorio informa de la ampliación de una de las aulas del primer piso del colegio. Esta inversión de casi 30.000 euros busca cumplir con las peticiones de la dirección del centro que aseguró necesitar una clase más amplia para acoger a todos los niños que necesitan clases de educación especial. Hasta ahora, la sala donde se impartían estas lecciones medía 36 metros cuadrados. La obra ha reconvertido un patio de 6x6 metros que nacía anexo en más espacio escolar para que pueda ser utilizado ya este curso.

La última novedad en el centro escolar ha consistido en la ampliación de la haurreskola con un módulo más. Este, que ha costado 11.000 euros, será utilizado, según el Consistorio, como almacén para guardar los juguetes de los niños.

Polideportivo Además de en la escuela, los obreros también se han dejado ver en el edificio situado a escasos metros del recinto escolar: el polideportivo. En este edificio, cerrado durante dos semanas en agosto, las máquinas se han afanado en la planta baja donde han reformado la zona dedicada al almacén de los juegos infantiles que se utilizan en los cursillos así como la sala utilizada por el socorrista. Separando ambos espacios, el vigilante de la piscina consigue "mejorar mucho la visibilidad", explican fuentes municipales. El Ayuntamiento ha invertido 15.000 euros.

(Fuente: DEIA)