Hechos históricos

 

Si algún medio de transporte mediatizó la vida de Arratia durante los dos primeros tercios de este siglo XX cercano a culminar, éste es sin duda el tranvía.
Tranvia

Todavía nuestros mayores recuerdan los largos viajes de dos horas para ir a la capital o los trayectos diarios para encontrarse con su trabajo en la “Dinamita”, de Galdakao, la “Vasconia” y “Firestone” de Basauri o “Euskalduna”, de Bilbao, del continuo trajín de ganado y productos del campo para la capital, así como del carbón, montañeros y todo tipo de productos manufacturados que desde Bilbao se transportaba para arriba. Muchos miran con añoranza la desaparición de este medio de transporte, pero tal y como relata sobre este tema el estudioso José Félix Garai, “con el paso de los años sólo a unos pocos les importaba realmente su supervivencia, a al gente en general le daba un poco igual. Les parecía lento, peligroso… un atraso, en definitiva. De hecho, cuando se desmanteló la red, se subastó todo lo que quedaba y hoy es el día que no se conserva coche, vagón o remolque alguno. Esa es la triste realidad”.

Cierto es que aquí no se ha sabido reciclar, buscando su interés económico. A diferencia de los países anglosajones, aquí se ha carecido de la visión de futuro necesaria o no se han tenido los apoyos necesarios para explotar su importante potencial como medio turístico, ¡Y eso teniendo a tiro de piedra Gorbea!
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De todos modos ahí queda su pasado. En enero de 1899, se constituye la sociedad anónima Tranvía Eléctrico de Bilbao a Durango y Arratia-T.B.D.A., en marzo del mismo año se certifica el comienzo de los trabajos delante de la iglesia de Villaro, hoy Areatza, y en septiembre se abre al servicio público el tramo comprendido entre Lemoa y Castillo y Elejabeitia, Artea en al actualidad, con tracción animal. En julio del primer año del nuevo siglo se amplía el servicio hasta Zeanuri, pero se cambia el tiro de los bueyes por máquinas.

Por donde circula el tranvía podía circular todo el mundo: carruajes tirados por bueyes, burros, personas… Pese a la limitación de velocidad a que estaba sujeto de un máximo de 20 km/h., eran frecuentes los accidentes. Ya en 1902 queda constancia de que en Villaro, hoy Areatza, mató a una niña.

Los años 20 y primeros 30 –la compañía Ferrocarriles Vascongados, hoy Eusko Tren, se hicieron con el control del servicio en 1911- fueron los años dorados del tranvía. E l número de empleados varió con el tiempo pero en 1917 había nada menos que 129 agentes, 28 coches motores, 11 vagones de mercancías y 80 remolques en toda la red. En los talleres de Lemoa –los mismos que se derribaron en Tallerreta a finales del 94- se montaron un buen número de tranvías, algunos de factura muy cuidada. Hacia 1912 se construyó un ramal directo desde los talleres hasta la estación de ferrocarril del pueblo, ya que ambos eran de la misma compañía.

La Guerra Civil: un desastre para el tranvía

La Guerra Civil y sus consecuencias posteriores incidieron muy negativamente en toda la línea. La infraestructura quedó muy afectada, sobre todo entre Amorebieta y Durango, con la destrucción de varios puentes que dieron la puntilla al tramo y no volvió a reabrirse nunca más. Los años inmediatos de la autarquía derivaron en una falta de todo tipo de materiales imprescindibles para la actualización de la red. Poco a poco las averías fueron haciéndose más y más frecuentes. Además a la Ferrocarriles Vascongados no le interesaba seguir invirtiendo, porque ya tenían el tren y porque en los 60 finalizaba el plazo la concesión otorgada por una Administración que veía en el tren y en el autobús las bazas de futuro en cuanto al transporte público. En 1950 fueron suspendidos los servicios tranviarios entre Lemoa y Amorebieta, reemplazado por autobuses.
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Se ganaba muy poco de tranviario, de hecho la compañía sólo repartió dividendos entre los accionistas entre los años 1942 y 1946. El resto de su existencia fue un servicio deficitario.

La línea hasta Zeanuri, con una cadencia de viajes notable, seguía siendo muy utilizada por las gentes de Arratia, pero en 1953 llegó el segundo varapalo importante con las inundaciones de octubre. Las cuantiosas pérdidas fueron valoradas en 2.200.000 pesetas de la época. En 1956 se levanta la línea de Lemoa a Galdakao. Sólo quedaban entonces 7 tranvías. A partir de entonces el languidecer del tranvía fue notorio.

En verano de 1964 desaparecen los 500 metros que separan Zeanuri con el cruce de la carretera a Zulaibar y el 30 de noviembre de 1964 se suspenden los tramos que quedaban, de Urbi a Bilbao y de Lemoa a Zeanuri, firmando la muerte del tranvía. El autobús, el popular “Arratiano”, será a partir de entonces el que comunique la comarca.

A esta fecha de los 74 agentes que habían aguantado hasta el final el medio de transporte, 34 pasaron al paro, 21 a los Ferrocarriles Vascongados, 9 a los autobuses de Arratia, otros nueve al cuidado del material de la compañía y uno se fue voluntariamente. En 1965 se subasta el material que quedaba acabando con un medo de comunicación que, de haberse mantenido, quien sabe si de haberse sabido rentabilizar hubiera supuesto una fuente nada desdeñable de ingresos para toda la comarca de Arratia en concepto de turismo.


Autor: Javi Zalbidegoitia